CONTAGIANDO HOSPITALIDAD

CONTAGIANDO HOSPITALIDAD
JUNTOS CONTAGIANDO LA HOSPITALIDAD DE SAN JUAN DE DIOS

29 septiembre 2014

JUANES DE DIOS

Después de la muerte de nuestro Hermano Manuel aún sigue habiendo reacciones y expresiones muy sentidas. Vaya aquí la del periodista Barbeito y ¡MUCHAS GRACIAS!
Juanes de Dios
LA TRIBU                                                       26-IX-14
                           

"Para que hombres así tengan sitio en el santoral de mi alma, no necesito procesos, ni de beatificaciones ni de santificaciones, porque en estos casos la santidad canta, grita, suena, lleva ahí mucho tiempo, sin boatos ni brillos, sin el fogonazo diario de una cámara, sin estrados de lujo, sin oros ni terciopelos. La santidad está ahí como conducta natural, sin forzar nada, sin que te vean, en ese verbo tan hermoso y tan difícil: dar, darse. Como si hubiese seguido al dictado el aforismo de Tagore: “La vida se nos da, y la merecemos dándola”, así este hombre que, como en el soneto de Rafael Guillén, acertó en amor al equivocarse y dar más de lo que daba. Santos así, para mi santoral. Hace unos años ya lo dije, porque de hombres así aprendí a saber dónde está la verdad: “…no puedes hacer para tu recreo un Dios ocioso que sólo vista ropa de domingo. Necesitas abrazar a un Dios descalzo que mete sus pies en el fango del problema y se colma las manos de pobres, el mismo Dios que contesta en otra voz cuando miles de manos llaman desesperadamente a las puertas de Cáritas…” Por ejemplo.

El médico y misionero padre Manuel García Viejo estará, como otros como él, en mis oraciones, y si no ha estado antes es porque estos santos ni se asoman ni los enseña nadie, están donde el muchacho de Nazaret dejó muy claro dónde había que estar: con los pobres, con los enfermos, con los abandonados, con los hambrientos, con esos que ahora no recuerdo quién llama “las llagas de Dios”. El papa se puso a los pobre en la boca desde el primer día de su papado y eso parece haber cambiado sustancialmente algunos mensajes que rodeaban la pobreza y se iban  a asuntos más políticos. Si Dios no lleva pobres en las manos, lleve en las manos lo que lleve, malo. Dios de manos encalladas, de pies encallados; Dios de humildes ropas, Dios sin descanso. O a Dios le huelen las manos a pobres, a oprimidos, a enfermos, a hambrientos, o hay que pedirle el carné de identidad. El Dios de Sierra Leona y el de cien sitios más que nadie fotografía, a los que nadie va, no vaya a ser que se manchen los zapatos, no vaya a ser que se contagien, o que no haya nada para la cena, o que no haya medicinas… Rezo a los “Juanes de Dios” como el padre García Viejo. No, no necesito proceso alguno para hacer santo a quien, aun médico, ha muerto contagiado del virus del que quería salvar a los suyos. Santos, así. Para hablar de Dios, esa manera de nombrarlo. Si este hombre no estaba en la inmediatez de Dios, sería, en todo caso, porque Dios, sin darse cuenta, se echó a un lado." 
A. García Barbeito
Periodista y escritor

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